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Falsos mitos alrededor del casamiento |
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No hay que vestirse de negro
Buenas noticias: tu vestido negro favorito es apropiado para una boda. Mucha gente elige su indumentaria excluyendo el negro con la falsa idea de que este color es sinónimo de tristeza o seriedad excesiva, pero no hay que preocuparse: nadie va a pensar que un atuendo oscuro es más apropiado para un funeral que para un casamiento. Si bien el negro puede no ser la mejor elección para una boda diurna, primaveral o de campo, queda perfectamente bien en fiestas nocturnas. |
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Los novios responden a todas las consultas sobre la boda
Error: aunque se trate de su casamiento, los novios no deben ser los primeros destinatarios de toda duda acerca del evento. ¿No sabés cómo llegar a la iglesia ó al lugar de la fiesta? ¿Querés saber si en el evento habrá babysitter? No llames a los novios: ya bastante tienen con el stress previo al casamiento. Intentá primero con sus padres, hermanos o amigos más cercanos. Averiguá si la pareja tiene página web o blog (probablemente figure en la tarjeta de invitación): allí suele aparecer toda la información necesaria. Si habiendo recorrido todos estos caminos la duda persiste, entonces sí, llamá a la pareja. Pero que éste sea el último recurso. |
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Comprar un regalo de la lista de casamiento es impersonal:
¿Por qué ceñirse a las posibilidades de una lista en un lugar específico, cuando se puede regalar algo más personalizado, algo que demuestre cuán bien se conoce a los novios? Sencillamente porque la mayoría de las parejas prefiere tener (por gusto o necesidad) lo que puso en la lista de casamiento, razón por la cual la armó y se lo dio a saber a los invitados. El toque personal vendrá entonces por otro lado: una opción es la elección de un objeto que signifique algo tanto para ellos como para vos (por ejemplo, vasos para reponer uno que rompiste en alguna cena con ellos), al cual se puede adjuntar una carta en la que se explicite la significación del regalo. |
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La invitación incluye un acompañante
¡Cuidado! A menos que la invitación esté dirigida a “X y acompañante” o de alguna manera se indique que el invitado puede ir acompañado, no hay que asumir que se puede llevar a alguien más a la boda. Es habitual que los novios se muevan dentro de ciertas restricciones (de espacio o de presupuesto), en las que no cabe la posibilidad de expandir la lista de invitados. Además, hay que tener en cuenta que las mesas se organizan con anticipación: aparecer imprevistamente con alguien no esperado puede generar una situación incómoda en lo práctico (¿dónde se sentaría? ¿hay silla, vajilla y espacio para él/ella?), un contratiempo y malestar en lo novios, el invitado y su acompañante. |
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Los contrayentes son responsables por el alojamiento de los invitados
No importa si debiste viajar 50, 100 o 500 kilómetros para asistir a una boda: los novios no están obligados a facilitarte ni a hacerse cargo de tu alojamiento. Si de todas maneras ellos se encargan del asunto y reservan, por ejemplo, habitaciones en un hotel para los invitados que vienen de lejos, esto no implica que deban pagarlas. Lo mismo ocurre con el transporte: si bien puede ser que los novios contraten micros u organicen el traslado en base a los vehículos de los invitados (apelando a éstos para que lleven a quienes no tienen medio de transporte propio), esto no es obligatorio. En caso de tener una boda lejana y no contar con automóvil, conviene averiguar con anticipación los medios para llegar a la misma, o consultar a los padres y hermanos de los novios sobre la posibilidad de viajar con alguien más. |
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